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Martes, 19 de Diciembre de 2017
La restauración de tres viejos coches de la línea B

SUBTERRÁNEOS de Buenos Aires donó al Metro de Tokio tres coches Mitsubishi. Uno de ellos mantiene su aspecto porteño.

Tres coches Mitsubishi donados por Subterráneos de Buenos Aires al Metro de Tokio fueron restaurados en Japón. Cada uno de ellos representa una época en especial: uno está restaurado a su estado original de la década del 50, otro a su estado de retiro en Japón a mediados de los 90, y un tercero fue restaurado manteniendo su aspecto porteño, a modo de homenaje por sus más de 20 años de servicio en la línea B.
Este lunes 27, según informó el portal enelSubte.com, las tres unidades fueron presentadas en un acto en el depósito de Nakano, en Tokio.

Representantes del Metro de Tokio aseguraron a la prensa que, “aunque presenta dificultades técnicas”, desean reparar los componentes mecánicos para que los coches puedan volver a circular en la red de la capital japonesa en el marco de servicios conmemorativos.
Con la puesta en valor de estos históricos coches se cumple uno de los objetivos que se había propuesto el Metro de Tokio, que era tenerlos restaurados para el próximo 30 de diciembre, cuando se cumpla el 90° aniversario de la Línea Ginza, la primera con que contó esa ciudad.
Los cuatro coches, que hasta fines de 2015 circularon en la línea B porteña, fueron donados por Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) al Metro de Tokio. A mediados de 2016 los coches fueron transportados a Japón, siendo descargados en el puerto de Yokohama en julio de ese año. Las tareas de restauración se realizaron durante este año, culminando hacia principios de septiembre pasado.
Los Mitsubishi (Eidan Serie 500, tal su denominación oficial) fueron fabricados en Japón entre 1954 y 1965, siendo destinados a la Línea Marunouchi. Los coches son reverenciados en su país de origen por constituir un símbolo del “Milagro Japonés”, al tratarse de la primera flota de trenes fabricada después de la Segunda Guerra Mundial.
Los coches fueron adquiridos a mediados de la década del 90 por el Estado Nacional -a instancias de Metrovías– para renovar la flota de la línea B.