Viernes, 27 de Junio de 2014
Exposición de Shisa en el Jardín

Este fin de semana se montará en el Jardín Japonés una exposición de Shisa, los guardianes mitológicos de la isla de Okinawa, a cargo Marcelo Niikado.
La muestra, abierta al público el sábado 28 y el domingo 29 de junio, de 10 a 18, contará además con un espectáculo de tambores japoneses y Shishimai (Danza del León), a cargo de la agrupación Ryukyukoku Matsuri Daiko.

Los Shisa son seres mitológicos japoneses típicos de la cultura Ryukyu, presente en la prefectura de Okinawa. Generalmente se encuentran representados sentados o agazapados, y formando parejas, en las cuales uno de ellos presenta la boca abierta y el otro cerrada, atribuyéndoseles género masculino y femenino, respectivamente. Tradicionalmente, el ejemplar izquierdo era llamado perro guarda; el derecho, concretamente, el llamado Shisa.
En la cultura de las islas Ryukyu se colocan flanqueando las puertas de entrada o sobre el tejado frontal de la casa, donde juegan un papel protector como guardianes contra los malos espíritus.
Originalmente, los Shisa se colocaban sobre los tejados de palacios, templos, y otros edificios donde se asentaban los poderes imperiales o locales. El uso de Shisa  como talismán se difundió en la población de Okinawa a finales del siglo XIX, cuando se levantó la prohibición del uso de tejas rojas a plebeyos. También es habitual su uso en los flancos de las puertas.
Los shisa son un animal, mezcla entre león y perro que, muy probablemente, sean, al igual que los Koma-Inu, una derivación local de los perros de Fu chinos, propios del Budismo.
Estas figurillas suelen fabricarse en cerámica o yeso, estos últimos suelen contar con motivos humorísticos.

 

“Protectores”
“Siempre, desde muy pequeño, creo que como todos los chicos de corta edad, era muy creativo, la diferencia fue que yo me mantuve creativo y casi como un niño en mi interior para seguir creando más allá de las dificultades, contratiempos y prejuicios”, cuenta Marcelo Niikado, creador y organizador de la muestra. “Fue mi maestra durante tres años consecutivos en la primaria quien, afortunadamente, vio esta faceta creativa y le recomendó a mi madre que me anotarse en el Fernando Fader”.
En el 2006, en un taller de cerámica oriental de la profesora Mónica Asato, Niikado realizó su primer Shisa y, desde aquel momento hasta la actualidad, continuó con este arte de crear las esculturas que adornan y protegen las casas okinawenses.
“Siendo descendiente de japoneses okinawenses viviendo en Argentina, las imágenes de los Shisa siempre me llamaron la atención; pequeñas cerámicas que adornaban los techos, muebles y estanterías en la casa de sus abuelos y otros parientes. Allí pasaba mucho tiempo mirando esas esculturas, su ferocidad y docilidad, el brillo de su cuerpo, al mismo tiempo me interesaba la dualidad que siempre se muestra en ambos”, dice.
Los Shisa que realiza son de cerámica. “Esculpo la escultura en arcilla que luego horneo a 1040 grados y decoro luego con esmaltes cerámicos”.
“El significado para Japón más allá de las distintas influencias, nombres y estilos que hay en todo Japón (diferencia que se ve más profundamente en Okinawa), es que son protectores, deidades guardianas tanto de templos, casas particulares, comercios y parte de nuestro mobiliario decorativo dentro del hogar, por lo tanto pasan a ser amuletos también para repeler malos espíritus”.