Martes, 15 de Octubre de 2019
Dohyō: sumo en Argentina
Escrito por Arq. Alejandro Daiske Soma*   

HIDEKI SOMA llegó a la Argentina hace más de 45 con el objetivo de entrenar al seleccionado argentino de jūdō, del cual surgieron grandes campeones y practicantes. Pero además trajo consigo otra de sus grandes pasiones deportivas: el sumo.

Sin dudas, el sumo fue una de las grandes pasiones de mi padre, Hideki Soma. El sumo es el deporte nacional de Japón y sus inicios se remontan a muchos siglos atrás. Consiste en una lucha cuerpo a cuerpo en el que pierde quien toca el piso con alguna parte del cuerpo que no sea la planta de los pies o si sale del área de combate o “dohyō”.

 

La enseñanza
En Japón, mi padre practicó sumo en forma amateur y fue campeón en distintos torneos juveniles. Comenzó a enseñar sumo en la Argentina a fines del 70 y principios de los 80, en su dōjō, como complemento de las prácticas de jūdō. En poco tiempo, otras escuelas de jūdō como la del Prof. Yoriyuki Yamamoto y el Prof. Eiichi Yasuda, entre otros, también comenzaron a difundir el sumo.
A mediados de los años 80, en plena construcción de la casa de té, año tras año, las escuelas se encontraban en el Jardín Japonés para celebrar un torneo anual. En el sector donde hoy existe el Damero se improvisaba un “dohyō” en el que cientos de niños y adultos, en su mayoría nikkeis participábamos de los torneos. ¡Aún recuerdo lo duro que era asistir a los entrenamientos en épocas de baja temperatura!

Años más tarde, ya formados como Asociación Argentina de Sumo, construyen el primer dohyō de la Argentina en el Jardín Japonés. Por mucho tiempo se realizaron allí prácticas y torneos, más que un evento deportivo eran encuentros esperados con grandes ansias. Cuando terminaban las categorías infantiles y juveniles, se disputaban las copas Challenger y Embajador del Japón y además se ponía en juego la inclusión en el seleccionado que representaría a la Argentina en distintos torneos en Japón, Brasil, Paraguay e incluso en Europa.

A Japón
Con el tiempo surgieron grandes deportistas argentinos que llegaron a competir en el sumo profesional en Japón. Nunca voy a olvidar cuando fuimos a buscar a un alumno a Miramar, Marcelo Imach, quien trabajaba como guardavidas. Al salir de un rescate en el mar, mi padre le informó que la escuela Michinoku Beya aceptaba su ingreso y que su viaje a Japón sería inminente. Allí lo llamaron “Hoshi Tango”: la Estrella del tango.
Unos años más tarde, despedíamos a otro gran deportista: José Juárez, quien fue bautizado como “Hoshi Andes”: La Estrella de los Andes.
Ellos aprendieron el idioma y la vida dura de una escuela de sumo; con sacrificio ambos escalaron alto en los ránkings del sumo profesional en épocas en que no había muchos luchadores extranjeros y hoy ya se han retirado de esta práctica.

Su compromiso
Con los años mi padre se comprometió aún más con la disciplina, llegando a asumir la vicepresidencia de la Federación Sudamericana de Sumo Amateur y a ser miembro vocal de la Federación Internacional.
Contribuyó a desarrollar el sumo en Uruguay, Chile, Paraguay y Venezuela. En el 2013 fue el Coordinador General de la disciplina Sumo en los World Games de Cali, Colombia. Estos se consideran deportes que pueden llegar a ser olímpicos y el sumo, sin dudas, es uno de ellos. También ayudó en menor medida al desarrollo del sumo okinawense, del que formó parte como miembro de su comisión.
Muchos momentos, personas, lugares vienen a mi mente, es difícil poder contar en pocas palabras, las vivencias junto a mi padre como amante del sumo, pero compartiré una.
Para recaudar fondos para los viajes, los alumnos del dōjō de mi padre solían cocinar el “chanko nabe”, una sopa tradicional que toman los luchadores de sumo en Japón. De más está decir que era deliciosa, pero lo más destacable era la convocatoria de amigos del sumo, aquellos que sin ser practicantes apoyaron a mi padre para el crecimiento de esta disciplina. A todos ellos, muchas gracias. Los invito a practicar este gran deporte o a colaborar con las instituciones que aún difunden esta disciplina.

Si querés practicar sumo podés acercarte a:
1.    Cenard: Prof. Gabriel Wakita
2.    AJA: Prof. Sebastián Videla
3.    Templo Tenri: Prof. Lionel Borgialli
4.    Polideportivo Parque Chacabuco.
5.    Sumo Okinawense: Dojo Sensei Eiichi Yasuda. Villa Bosch.
6.    Sumo Okinawense: Dojo Prof. Gabriel Kushinakajo
7.    COA - Urumaen: Asociación Sumo de Okinawa


* Fundación Cultural Argentino Japonesa