Jueves, 13 de Abril de 2017
Entre las negociaciones nucleares y la “amenaza” norcoreana

DILEMA. Japón y su rol de "puente" entre las potencias nucleares y las que no lo son.

El gobierno japonés buscaba "liderar al mundo hacia la abolición de las armas nucleares", pero por estos días ha recibido ciertas críticas acerca de ese rol, ya que no participó en las últimas negociaciones que se realizaron en las Naciones Unidas, ente el 27 y el 31 de marzo pasado, para establecer un tratado que prohibiese dicho armamento.

Es justo señalar que ninguna potencia nuclear participó de dichas conversaciones, pero Japón fue señalado con mayor énfasis, sobre todo por un sector de la prensa nipona por haber sido la única nación en haber sufrido el bombardeo atómico.
“Al abandonar su autodenominado papel de "puente" entre las potencias nucleares y las naciones no nucleares, el gobierno ha traicionado no solo a hibakusha (víctimas) en Hiroshima y Nagasaki, sino también a muchos ciudadanos”, indicó el Asahi Shimbun.
El propósito de las discusiones fue prohibir legalmente el uso y posesión de armas nucleares por su "inhumanidad". Pero el ministro de Relaciones Exteriores, Fumio Kishida, explicó que las conversaciones "podrían resultar contraproducentes, ya que podrían profundizar la brecha entre las potencias nucleares y las no nucleares".
Japón, además, se encuentra bajo la protección nuclear de los Estados Unidos, aunque siempre ha asumido un papel de puente entre las potencias nucleares y las naciones no nucleares.
Por lo que el dilema, al no haber participado de esas conversaciones va en contra de ese papel.
Las potencias nucleares se oponen vehementemente a un tratado de prohibición nuclear, ya que consideran una amenaza para sus políticas de seguridad basadas en la disuasión nuclear.
Los líderes de las potencias nucleares tampoco han negado la posibilidad de utilizar armas nucleares si las circunstancias así lo exigen. Pero, llegado el caso de que el tratado entre en vigor, el uso de armas nucleares se convertirá en un crimen internacional.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien defiende el fortalecimiento del arsenal nuclear de Estados Unidos, dijo el mes pasado: "Si los países van a tener armas nucleares, vamos a estar en la parte superior del grupo".
Pero si el tratado de prohibición nuclear claramente indica que las armas nucleares no deben ser usadas, debería servir como un poderoso freno en estos movimientos.
Kishida citó la severidad del entorno de seguridad alrededor de Japón como otra razón para sentar las negociaciones. Además de la amenaza que plantea Pyongyang, China está participando en una expansión militar aparentemente imparable. Hay un fuerte sentido dentro del gobierno japonés de que el tratado de prohibición nuclear socavaría el paraguas nuclear de los Estados Unidos y, por lo tanto, no es deseable.